¿Quién es Alejo Durán?

Biografía, historia, vida y legado musical de Alejo Durán

Alejo Durán
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Biografía de Alejo Durán


Alejo Durán, cuyo nombre completo era Gilberto Alejandro Durán Díaz, fue un destacado músico colombiano que dejó una huella imborrable en la historia del vallenato. Nació en El Paso, César, Colombia, el 9 de febrero de 1919; y falleció en Montería, Córdoba, Colombia, el 15 de noviembre de 1989. Conocido popularmente como Alejandro Durán y también como El Negro Alejo, su legado musical permanece vivo a través de sus interpretaciones y composiciones, las cuales aún son recordadas y veneradas en toda Colombia y en el mundo del vallenato. Desde sus primeros años, Alejo evidenció un talento natural para la música, especialmente para el acordeón, instrumento que acompañó toda su vida y con el cual logró capturar la esencia del género vallenato de manera auténtica y profunda.

Su carrera artística se caracterizó no solo por su virtuosismo en el acordeón, sino también por su faceta como compositor y cantante. Entre sus canciones más famosas se encuentran "Alicia adorada", una pieza que ha sido interpretada por múltiples artistas y que sigue siendo un clásico del repertorio vallenato. También destacan temas como "El rey negro", que refleja su identidad y orgullo como músico afrocolombiano, "El mejoral" y "Sielva María", canciones que transmiten historias, emociones y tradiciones de su tierra natal. Cada una de estas composiciones revela la sensibilidad y el talento narrativo de Alejo Durán, quien supo plasmar en su música las vivencias y la cultura del Caribe colombiano.

Uno de los momentos más destacados en su carrera ocurrió en 1968, cuando participó en el primer Festival de la Leyenda Vallenata, un evento que busca honrar y preservar las raíces de este género musical. En aquella ocasión, Alejo Durán demostró su maestría en el acordeón y su capacidad interpretativa, lo que le valió ganar el concurso de acordeoneros del festival. Este triunfo le permitió convertirse en el primer Rey Vallenato, un título que lo consagró como uno de los artistas más importantes y emblemáticos del género. Su victoria en ese concurso marcó un hito en la historia del vallenato, consolidando su lugar en la memoria colectiva como uno de los grandes exponentes de la música tradicional colombiana.

A lo largo de su vida, Alejo Durán se mantuvo como un artista auténtico, fiel a sus raíces y a su estilo único, que combinaba la improvisación, la pasión y el sentido profundo de la música vallenata. Su influencia trascendió generaciones, inspirando a numerosos músicos y aficionados que continúan valorando su legado. La figura de Alejo Durán, con su talento y su historia, sigue siendo un símbolo de identidad cultural en Colombia, recordando siempre que la música puede ser un poderoso medio para expresar sentimientos, contar historias y preservar la historia de un pueblo.

Niñez, Juventud y Vida Familiar


Alejo Durán nació y creció en El Paso, Cesar, Colombia. Fue hijo de Náfer Donato Durán Mojica y Juana Francisca Díaz Villarreal. Entre sus hermanos se encuentran Luis Felipe Durán y el reconocido cantautor y acordeonero Náfer Durán. Cabe destacar que su hermano Luis Felipe grabó un álbum en 1949, aunque no alcanzó gran éxito.

Sus ancestros provienen de Antioquia. Su bisabuelo, Pío Durán, fue un destacado músico que interpretaba el tiple. Además, su hijo Juan Bautista Durán Pretel, abuelo de Náfer, también fue músico, acordeonero y gaitero, dejando así una importante tradición musical en su familia.

El pueblo de El Paso está ubicado entre los ríos Cesar y Ariguaní. Desde sus primeros tiempos, ha sido habitado por vaqueros, agricultores y tocadores de tambor. De niño, Alejandro deambulaba por la sabana, viviendo una infancia marcada por el trabajo y la sencillez; desde los diez años, comenzó a trabajar en la finca Las Cabezas, lo que forjó en él una conexión profunda con la tierra y las tradiciones de su región.

Inicios de Alejo Durán en la Música


Alejo Durán comenzó su carrera musical en la década de 1940, cuando tenía aproximadamente 23 años. En ese momento, trabajaba como ayudante de vaquería en distintas fincas del departamento del Magdalena Grande. Durante sus labores, Alejo se fascinó con la voz de los vaqueros, quienes cantaban canciones rústicas que, por su temática y tono, eran muy distintas a lo que él había conocido hasta entonces. Aquellas melodías y estilos le despertaron un profundo interés, siendo así como empezó a interesarse por la música popular de la región.

En 1943, con 24 años, Durán decidió explorar su talento musical. Encontró un viejo acordeón en un baúl que pertenecía a su tío Octavio, y comenzó a experimentar con el instrumento, ajustándolo a su tono de voz grave, ronca, que recordaba a la forma en que su madre cantaba las tamboras en diciembre. Aunque inicialmente aprendió a tocar la caja, la violina y la guacharaca, fue en torno a esa misma época cuando adquirió su acordeón y empezó a desarrollarlo como su instrumento característico. Entre sus maestros estuvieron Octavio Mendoza, conocido como "El negro Mendo"; y Víctor Julio Silva, quienes le enseñaron las bases del instrumento.

Junto a sus hermanos Náfer y Luis Felipe, formó un grupo musical con el que amenizaban fiestas en la región del sur de Bolívar. Su primera grabación la realizó en Barranquilla, donde, acompañados por sus hermanos, formaron "El Conjunto de los Tres Duranes". Este grupo grabó discos bajo sellos como Fuentes, Curro, Silver, C.B.S y Tropical, logrando así introducir su música en el mercado. Gracias a su talento y estilo particular, Alejo Durán pronto ganó el apodo de "El Rey Negro del Acordeón", título que le otorgaron sus seguidores.

Su primera canción fue un son titulado "Las Cocas". Durán se destacó por extraer del acordeón las notas más resonantes y potentes, acompañadas del característico titubeo de su cabeza, que siempre llevaba cubriendo bajo un sombrero sabanero. Su forma de interpretar, pausada y sencilla, con melodías que salían de una sola hilera del acordeón, evocaba a los primeros juglares que exploraban los secretos de los instrumentos musicales. Su fama comenzó a crecer rápidamente, y en ese entonces, en El Paso, ya se hablaba de él, pues sus discos llegaban incluso a las orillas del río, consolidando su lugar en la música popular de la región.

Género musical


Alejo Durán fue un destacado intérprete de la música vallenata, cuyo arte trascendió las melodías para convertirse en un narrador de historias y anécdotas que reflejan la esencia de los pueblos de la Costa Caribe colombiana. Como un juglar moderno, se convirtió en un coplero de la memoria colectiva, rememorando las tradiciones y el folclore a través de su música. Sus notas de acordeón, cual pinceladas en un lienzo de amor, dibujaban emociones profundas y relatos ancestrales que permanecen en la memoria de su gente. Durán nos enseñó que la vida, con sus altibajos, debe ser aceptada y, para sobrellevarla, es necesario poetizarla y cantarla con pasión.

La relación entre la música vallenata y el lenguaje poético que la canta revela una conexión íntima con la tradición cultural de nuestros antepasados. La recurrencia a la memoria, a la niñez, a la familia, a la mujer, a los amigos, y a las festividades populares, configura un entramado donde cada canción parece una promesa, un compromiso con las raíces y la historia. En el ramaje de esa lengua musical, los tonos y ritmos tejen un sentido profundo, otorgando significado a la narrativa y reafirmando la identidad de quienes la interpretan y la escuchan.

Trayectoria y Legado


La trayectoria de Alejo Durán en el ámbito de los festivales vallenatos está marcada por momentos de historia, tradición y controversia. Todo comenzó en 1968, durante el primer Festival de la Leyenda Vallenata, que se llevó a cabo en un escenario modesto, en la casona colonial de Hernando Molina. La organización de aquel evento fue una iniciativa que enfrentó el escepticismo de muchos amigos y allegados de figuras influyentes como Alfonso López Michelsen y Consuelo Araújo Noguera. Ellos dudaban del potencial del certamen para alcanzar una gran acogida, pero la pasión por la música vallenata y la convicción de sus organizadores lograron convertirlo en un éxito rotundo.

El concurso se realizó en una improvisada tarima de madera, que sirvió de escenario para la competencia de los mejores acordeoneros del momento. En esa primera edición participaron destacados talentos como Luis Enrique Martínez, Ovidio Granados Durán, Emiliano Zuleta Baquero y Alejandro Durán Díaz. La final fue un momento de tensión y expectativa, con un público entusiasta y seguidores que daban por sentado que Emiliano Zuleta sería el ganador indiscutible. De hecho, Emiliano era considerado el favorito, y sus seguidores lo llevaron a celebrar anticipadamente durante toda la tarde, con la confianza de que su rey sería él.

Sin embargo, esa confianza se vio truncada cuando, llegado el momento de la competencia, Emiliano no apareció. Los llamados para que subiera a la tarima se hicieron en varias ocasiones, pero él no respondió. La demora provocó su descalificación, dejando el camino libre para que Alejo Durán tomara la escena. En ese entonces, Alejo no contaba con la misma fama ni popularidad que alcanzaría posteriormente, pero su talento y carácter lo llevaron a aprovechar aquella oportunidad. Interpretó con sencillez y maestría piezas como "Mi pedazo de acordeón" en puya, "Alicia Adorada" en son, "Elvirita" en merengue y "La cachucha bacana" en paseo. Los jueces, entre ellos Rafael Escalona y Gustavo Gutiérrez Cabello, reconocieron su valía, y aunque Ovidio Granados y Luis Enrique Martínez quedaron en segundo y tercer lugar, la historia comenzó a escribir un nuevo capítulo con Alejo Durán.

Pasaron los años y el Festival de la Leyenda Vallenata se consolidó como uno de los eventos culturales más importantes de la región. En 1987, se celebró la vigésima edición, y para conmemorarlo, se diseñó una edición especial llamada "Rey de Reyes". Esta iniciativa buscaba revivir y honrar a los acordeoneros que habían sido campeones en ediciones anteriores, con la intención de oxigenar el festival y atraer mayor interés del público. Participaron figuras emblemáticas como Luis Enrique Martínez, Elberto López, Egidio Cuadrado, Raúl Martínez, Calixto Ochoa, Orángel Maestre, Nicolás "Colacho" Mendoza y Alejandro Durán, quienes llegaron a la final. La competencia prometía ser un homenaje a la historia del vallenato, pero también estuvo marcada por las tensiones y las pasiones que rodean a este género musical.

Uno de los momentos más recordados de esa edición fue la actuación de Alejo Durán, quien en aquel entonces era considerado uno de los grandes acordeoneros del país. Sin embargo, en la final, cuando parecía que su victoria era casi segura y era el favorito del público, cometió un error que le costó la corona. Durante la interpretación de su propia composición "Pedazo de acordeón", equivocó la ejecución de los bajos en la puya. Con rapidez y humildad, detuvo su actuación y, abriéndolos brazos, dijo a la multitud: "Pueblo: me he acabado de descalificar yo mismo". Luego explicó su error al jurado y se bajó de la tarima, dejando el escenario a otros competidores. A pesar de ello, la competencia continuó, y la decisión final fue que Nicolás Mendoza recibiera la corona, en medio de protestas, gritos y disparos de algunos asistentes que no aceptaban la victoria del nuevo rey del vallenato.

Estos episodios reflejan la pasión y la intensidad que rodean al vallenato y su historia. La trayectoria de sus protagonistas y los momentos de tensión muestran cómo el género ha sido escenario de emociones profundas y decisiones que han quedado en la memoria colectiva. Desde los inicios humildes en 1968 hasta las polémicas de los concursos posteriores, el vallenato ha sabido mantener vivo su espíritu, su tradición y su capacidad de sorprender y emocionar a quienes lo viven y disfrutan.

Vida Personal


Alejo Durán fue conocido por su prolífica vida amorosa. En varias ocasiones, él mismo declaró que tenía 26 hijos, lo que evidencia su gran capacidad de relación y compromiso con distintas personas. Sin embargo, algunos relatos y testimonios sugieren que el número de hijos podría ser mayor, llegando a más de 40, producto de sus múltiples parejas a lo largo de los años.

Entre las relaciones más destacadas de Durán se encuentran varias mujeres que tuvieron un papel importante en su vida. Una de ellas fue Joselina Salas, con quien mantuvo una relación significativa. Otra figura relevante fue Gloria Dussan, quien también compartió momentos importantes con el artista. Además, estuvo Elisa Gómez, madre de su hijo Alejandro Santiago Durán Gómez, quien heredó parte del legado de su padre.

Otra de las parejas de Alejo Durán fue Irene Josefa Rojas, con quien también tuvo una relación y, posiblemente, hijos en común. La vida amorosa del músico fue extensa y llena de múltiples encuentros y vínculos, reflejando su carácter apasionado y su manera de vivir la vida con intensidad.

Muerte


Alejo Durán falleció el 15 de noviembre de 1989 en Montería, Colombia. Reconocido como uno de los más destacados cantautores y acordeonistas del país, dejó un legado imborrable en la música folclórica colombiana a la edad de 70 años.

Alejo Durán fue una figura emblemática de la música colombiana, cuya carrera dejó una huella profunda en la cultura folclórica del país. Reconocido por su talento como cantante, compositor y acordeonero, Alejo Duran logró consolidarse como uno de los exponentes más importantes del vallenato y la música tradicional colombiana. Su legado perdura a través de sus canciones, que reflejan la identidad, las tradiciones y el alma del pueblo colombiano.

Datos de Alejo Durán

  • Nombre Verdadero: Alejandro Durán Díaz
  • Nombre Artístico: Alejo Durán
  • Donde Nació: César, Colombia
  • Fecha de Nacimiento: 9 de febrero de 1919
  • Edad: 107 años
  • Donde murió: Montería, Colombia
  • Nacionalidad: Colombiana
  • Género(s): Vallenato
  • Actividad: 1950 - 1989
  • Instrumentos: Voz, acordeón
  • Ocupación: Cantante, compositor
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